—No confíes en ella.
Beatriz lo miró con desprecio.
—Tú eres el último que debería hablar de confianza.
Daniel palideció.
—¿Qué significa eso?
Beatriz entró y dejó el sobre sobre la mesa.
—Significa que todos aquí están mirando al traidor equivocado.
Sacó varios documentos.
—Sí, recibí dinero.
—Entonces es verdad.
—Déjame terminar.
—¿Ayudaste a Rodrigo a falsificar mi firma?
—No.
—Tu nombre está como testigo.
—Precisamente por eso vine.
Beatriz abrió el sobre.
Dentro había una memoria externa y varias fotografías.
—Mi nombre también fue falsificado.
Nadie habló.
—Cuando descubrí que alguien estaba usando una empresa relacionada conmigo para mover dinero, decidí seguir el rastro en lugar de denunciarlo inmediatamente.
—¿Por qué no me dijiste nada?
—Porque no sabía en quién confiar.
Miró directamente a Daniel.
—Y sigo sin saberlo.
Daniel golpeó la mesa.
—Yo fui quien descubrió las transferencias.
—Porque tú autorizaste algunas.