LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

Le devolví la carpeta.

—No quiero dirigirla, papá.

Él pareció sorprendido.

—¿No?

—No. Durante años pensé que mi vida estaba ligada a ese negocio porque tú lo construiste. Pero ya no quiero vivir tratando de demostrar que soy digno de tu apellido.

Mi padre permaneció en silencio.

—Quiero construir algo mío —continué—. Algo que no dependa de lo que pasó.

Sonrió lentamente.

—Entonces hazlo.

Y por primera vez no me ofreció dinero, un cargo ni una solución preparada.

Solo me dio su apoyo.

Era exactamente lo que necesitaba.

Capítulo 16. El mensaje que nunca envié

Tiempo después, recibí una carta de Mauricio.

No llevaba el nombre de ningún abogado ni contenía documentos judiciales.

Era una carta personal.

La leí una sola vez.

«Santiago:

No sé si algún día podrás perdonarme.

Durante mucho tiempo me dije que yo no había sido el responsable de tu condena porque no había sido quien tomó la decisión final. Me escondí detrás de esa mentira para poder dormir.

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