LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

Pero las pruebas comenzaron a encajar.

La memoria USB contenía registros que mostraban accesos a la cuenta administrativa desde dispositivos que no correspondían a los míos.

Los documentos del libro azul señalaban pagos a proveedores que no podían acreditar los servicios facturados.

Y los registros bancarios permitieron seguir parte del dinero hasta empresas vinculadas a intermediarios que habían trabajado con Verónica.

La carpeta roja apareció una semana después.

Mauricio, acompañado por su abogado, la entregó a las autoridades y aceptó declarar sobre su participación.

Dentro había copias de mensajes, registros de acceso y una grabación de seguridad recuperada de un dispositivo antiguo.

La grabación mostraba a Verónica entrando en el despacho de mi padre la noche en que él sufrió el ataque.

No demostraba por sí sola qué había ocurrido dentro, pero contradecía la versión que ella había ofrecido sobre aquella noche.

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