No utilicé la devolución para comprar un coche nuevo.
Tampoco me compré ropa cara ni comencé a gastar como si nunca fuera a quedarme sin dinero.
Abrí una cuenta bancaria a mi nombre, organicé un presupuesto y reservé una parte para gastos inmediatos.
Otra parte quedó destinada a mis estudios.
El resto lo guardé como fondo de emergencia.
Había aprendido de la manera más cruel lo importante que era tener independencia financiera.
Y no pensaba volver a perderla.
Parte 7: La carta que mi abuelo escribió antes de morir
Dos semanas después, Mauricio me llamó.
—Emiliano, encontramos algo en el archivo personal de tu abuelo que creo que debes leer.
Nos reunimos en la oficina de la notaría.
Laura me entregó una caja pequeña de madera.
En su interior había varias fotografías, una pluma antigua, un reloj de bolsillo y un sobre sellado.