Parte 2: La firma que destruyó todas las mentiras de mi padre

—Así que me mentiste.

Roberto bajó la mirada.

—Sí.

La palabra fue tan pequeña que casi no la escuché.

Dieciocho años de mentiras resumidos en una sola sílaba.

—¿Por qué nunca me dijiste que estaba vivo?

Mi padre apretó los puños.

—Porque tenía miedo.

—¿Miedo de qué?

—De que te llevara con él. De que te convirtieras en alguien que me despreciara. De perder lo poco que todavía tenía.

—¿Y por eso me quitaste el dinero?

No respondió.

—¿Y por eso me echaste?

Patricia comenzó a llorar en silencio.

Diego parecía incapaz de levantar la mirada.

Finalmente, mi padre dijo:

—Cuando cumpliste dieciocho años, pensé que todavía podía impedir que te involucraras en la herencia. Creí que, si te ibas, tendría tiempo de resolver las cosas.

Mauricio se inclinó hacia delante.

—¿Resolver qué cosas exactamente?

Roberto miró al abogado.

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