Cinco médicos iban a dar de alta a una niña que seguía llorando cuando vi que señalaba un punto del pie que nadie había examinado. Mientras ellos cerraban el caso, ella ni siquiera podía apoyarlo. “Mañana estarás delante de dirección, y tendrás suerte si sigues llevando ese uniforme.” Sujeté la barandilla, frené el alta y pedí otra prueba; horas después, un registro de medicación reveló algo mucho peor. –

Después caminó hasta la casa de Álvaro.

Hacía varios días que no hablaban.

Alba abrió la puerta todavía con una muleta, aunque ya casi no la necesitaba.

Durante 1 segundo se quedó inmóvil.

Después se lanzó hacia Lucía.

—¡Pensaba que no ibas a volver!

Lucía la abrazó con cuidado.

—Te prometí que no iba a desaparecer.

Álvaro apareció al fondo del recibidor.

Tenía ojeras y una expresión que Lucía nunca le había visto.

Ninguno sabía cómo empezar.

Así que Lucía lo hizo.

—Han cerrado la investigación contra mí.

Álvaro no respondió.

—Salcedo estaba implicado en algo mucho más grande. Elena declaró, encontraron pruebas y yo he quedado limpia.

Entonces añadió lo que verdaderamente había ido a decir.

—Lo hice sin tus llamadas.

Una sonrisa cansada apareció en el rostro de Álvaro.

—Lo sé.

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