Cinco médicos iban a dar de alta a una niña que seguía llorando cuando vi que señalaba un punto del pie que nadie había examinado. Mientras ellos cerraban el caso, ella ni siquiera podía apoyarlo. “Mañana estarás delante de dirección, y tendrás suerte si sigues llevando ese uniforme.” Sujeté la barandilla, frené el alta y pedí otra prueba; horas después, un registro de medicación reveló algo mucho peor. –

El director clínico dejó de hacer preguntas durante varios minutos.

Salcedo fue llamado.

Entró manteniendo la misma seguridad con la que meses antes había explicado que Alba simplemente exageraba.

Esa seguridad desapareció cuando vio a Elena.

Intentó negar.

Después aseguró que las conversaciones estaban sacadas de contexto.

Más tarde insinuó que ambas mujeres estaban conspirando por resentimiento.

Entonces el departamento informático confirmó los accesos realizados desde sus credenciales.

La farmacia presentó varias diferencias anteriores que seguían el mismo patrón.

Y dirección comprendió que ya no estaba investigando una pelea entre un médico veterano y una enfermera nueva.

Estaba ante un posible delito.

Salcedo fue apartado inmediatamente y toda la documentación fue remitida a las autoridades y a los organismos profesionales correspondientes.

Antes de salir, se cruzó con Lucía.

Meses atrás ella había tenido miedo de aquel hombre.

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