—No tengo por qué memorizar cada detalle médico.
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—Pero sí trajo una receta.
Su mirada bajó hacia la bolsa que llevaba al hombro.
Ahí seguía.
—La receta —repetí—. Necesito verla.
—No.
Fue una palabra pequeña.
Demasiado rápida.
—Es parte de la información clínica relacionada con un menor en estado crítico.
—No tiene nada que ver con esto.
—Entonces no tendrá problema en enseñarla.
Marta no movió la mano hacia la bolsa.
En cambio miró a Emiliano.
Y Emiliano abrió los ojos justo en ese momento.
Se encontraron la mirada.
El niño se encogió sobre la camilla.
No mucho.
Apenas unos centímetros.
Pero lo vi.
Clara también.
—No quiero ir con ella —dijo Emiliano.
Marta se quedó inmóvil.
Aquello cambió la prioridad de todo lo que estaba ocurriendo fuera del problema médico inmediato.
Primero había que salvarle el brazo y estabilizarlo.