Marta recibió la indicación de permanecer disponible mientras se verificaba la información.
Ella pidió hacer una llamada.
—A Daniel —dijo.
—Puede hacerla desde aquí —le respondieron.
Se negó.
Quería salir.
Eso también quedó registrado.
Finalmente sacó el teléfono.
Marcó.
Daniel contestó casi de inmediato.
No escuché todas sus palabras.
Sólo algunas.
—Ya lo abrieron.
Pausa.
—Encontraron algo.
Otra pausa.
Entonces Marta se alejó unos pasos y bajó todavía más la voz.
—Sí. La nota.
Marco me miró.
Aquella llamada no demostraba todo.
Pero demostraba una cosa concreta.
Daniel sabía que podía haber algo dentro del yeso.
O, por lo menos, comprendió de inmediato a qué nota se refería Marta.
Ella colgó.
—Mi esposo viene para acá.
—¿Con documentación sobre Emiliano?
—Con todo lo necesario.
—¿Incluyendo información sobre CRECER?
Marta no respondió.
Pasó casi una hora antes de que tuviéramos noticias desde cirugía.