—¿Daniel trabaja en CRECER?
Marta bajó la voz.
—No tienen derecho a investigar nuestra vida privada.
—No estoy investigando su vida privada. Estoy intentando entender información que usted presentó como parte del tratamiento de un niño en choque séptico.
—Todo lo que hicimos fue para protegerlo.
Era la primera vez que usaba esa palabra.
Protegerlo.
No curarlo.
No tratarlo.
Protegerlo.
—¿De quién? —pregunté.
Marta guardó silencio.
—¿De su madre?
Nada.
—¿De Lucía?
Sus ojos se movieron hacia la puerta por la que se habían llevado a Emiliano.
—Usted no entiende lo que esa niña hizo.
El pecho se me apretó.
—Entonces sí la conoce.
Marta se dio cuenta demasiado tarde.
Se llevó una mano a la frente.
—Conocía —dijo—. Conocía.
—¿Cuándo la vio por última vez?
—Hace años.
—Emiliano asegura que estuvo con ella hace poco.
—Emiliano está confundido.