Señor DeLuca: Hemos encontrado discrepancias graves en los documentos originales de adopción de la menor Renata. Solicitamos una reunión urgente para revisar información relacionada con su identidad biológica y una posible manipulación del procedimiento.
Debajo aparecía una frase subrayada.
«Existen indicios de que miembros de su familia conocían a la madre biológica de la menor».
Me quedé helado.
Mi familia siempre había asegurado que Renata provenía de un centro de acogida de otra ciudad.
Que nadie conocía a sus padres.
Que su madre la había abandonado.
¿Y ahora resultaba que alguien había mentido?
Llamé inmediatamente al abogado.
El licenciado Harrison contestó después del tercer tono.
—Señor DeLuca, esperaba su llamada.
—Quiero saber qué significa esta carta.
Hubo un silencio.
—¿Está usted solo?
Miré a Renata.
—Estoy con mi hija.
—Entonces le sugiero que conversemos en persona. Hay información delicada que no conviene discutir delante de ella.