PARTE 2: EL SECRETO DE LA ADOPCIÓN

—¡Apaga eso!

Pero no lo hice.

Isabel miró directamente a la cámara.

Y pronunció las palabras que cambiaron mi vida para siempre.

—Mauricio, Renata no es solamente tu hija adoptiva. Es tu hija biológica. Y tus padres lo saben desde el día en que nació.

El silencio fue absoluto.

Miré lentamente a Carmen.

Ella cayó de rodillas.

Mi padre cerró los ojos.

Y comprendí que durante cuatro años habían obligado a mi propia hija a sentirse una extraña dentro de la familia que le pertenecía desde su nacimiento.

Pero todavía quedaba una pregunta.

Si Isabel era la madre de Renata, ¿qué le habían hecho para impedir que regresara a buscarla?

Lee la PARTE 3 completa a continuación.

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