No iba a permitir que las personas que intentaron quitarme mi dignidad también me arrebataran mi futuro.
Y cuando Andrés me llamó para decirme que Patricia estaba dispuesta a declarar, supe que la verdadera batalla apenas comenzaba.
Porque Javier todavía ignoraba algo fundamental.
La empresa que intentaba robarme había sido construida antes de nuestro matrimonio, y yo conservaba los documentos originales que podían desmontar toda su mentira.