PARTE 2: LAS TRES HIJAS QUE HICIERON TEMBLAR AL HOMBRE MÁS PODEROSO DEL TRIBUNAL

—Sí, hija.

—¿Desde cuándo?

Chema bajó la cabeza.

—Desde antes de que nacieras.

Las tres hermanas permanecieron paralizadas.

Sofía sintió que el corazón se le rompía.

—Entonces, ¿por qué me dijiste que me encontraste por casualidad?

Don Chema levantó lentamente la mirada.

Sus ojos estaban llenos de un dolor que había cargado durante veinticuatro años.

—Porque aquella noche hice una promesa.

Sofía apenas podía respirar.

—¿Qué promesa?

El anciano apretó su mano.

—Prometí salvarte, aunque para hacerlo tuviera que permitir que todos creyeran que yo había robado a una niña.

Entonces Mariana gritó al otro lado del teléfono:

—¡Sofía, aléjate del tribunal! ¡Tu tío acaba de descubrir que tenemos las pruebas originales!

Se escuchó un golpe.

Después, la llamada se cortó.

Y en ese preciso instante, dos agentes entraron apresuradamente en la sala.

Uno se acercó al juez y le entregó un documento.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *