—Entonces no tendrá inconveniente en que revisemos las facturas.
El juez examinó la documentación y concedió un receso para verificar su procedencia.
Don Chema comenzó a llorar.
—Hijas, no debieron meterse en problemas por mí.
Valeria se arrodilló frente a él.
—Papá, cuando yo tenía cinco años, tú me diste un hogar sin pedirme nada.
Lucía le tomó la mano.
—Ahora nos toca defenderte.
Sofía le acomodó suavemente la corbata.
—Y esta vez, papá, no tendrás que luchar solo.
Al reanudarse la audiencia, Sofía presentó una serie de facturas.
—Los 850.000 pesos supuestamente robados corresponden a materiales que jamás fueron entregados a la escuela.
El juez frunció el ceño.
—¿Tiene pruebas?
Lucía conectó su computadora.
En la pantalla aparecieron fotografías de camiones descargando cemento, varillas y equipo eléctrico en una propiedad privada.
—Estos materiales fueron enviados a un almacén perteneciente a Constructora Robles del Centro.