Pero lo peor estaba en la última página.
Un calendario.
La fecha de nuestra boda aparecía rodeada en rojo.
Debajo había una anotación.
Después de la ceremonia, comenzar el procedimiento de tutela.
Miré a Héctor.
—¿Quién preparó esto?
—Todavía no lo sabemos, señor.
Entonces mi teléfono vibró.
Era un mensaje de un número desconocido.
Chloe no actuaba sola. Revise las circunstancias de la muerte de Isabella.
Sentí que el mundo se detenía.
Mi esposa había fallecido tres años antes en un accidente automovilístico.
La policía había concluido que perdió el control del vehículo durante una tormenta.
Nunca había cuestionado aquella explicación.
Hasta ahora.
Llamé inmediatamente a mi abogado.
—Necesito que revises el expediente del accidente de Isabella.
Hubo un silencio.
—Alejandro, hay algo que deberías saber.
—¿Qué?
—Hace seis meses, alguien solicitó una copia completa de ese expediente.