Parte 2: La abogada seguía en la línea. Le repetí exactamente lo que Sergio acababa de decir y su respuesta fue inmediata:

Mi padre llevaba años evitando los conflictos con Sergio. Siempre encontraba una excusa para justificarlo: que estaba pasando una mala época, que tenía muchas responsabilidades, que necesitaba ayuda.

Pero aquella vez no retrocedió.

Tomó una silla y se sentó junto a Pilar.

—Álvaro, llama a tu abogada. Quiero que alguien independiente nos explique esto.

Asentí.

Y marqué el número.

Parte 4. La llamada que mi hermano no esperaba

Mi abogada, Laura, llevaba años ayudándome con los asuntos legales de mi empresa. Era meticulosa y no se dejaba impresionar por las prisas de nadie.

Le expliqué lo que había encontrado y le leí el título del documento.

Su tono cambió.

—Álvaro, escúchame con atención. No permitas que tus padres firmen nada hasta que un profesional independiente revise toda la documentación. Y, sobre todo, no des por hecho que ese borrador ya ha producido algún efecto legal.

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