Joaquín lo miró como si no reconociera su rostro.
—¿Pensabas vender nuestra casa sin preguntarnos?
—No quería dejaros en la calle.
—Pero estabas dispuesto a decidir dónde íbamos a vivir sin nuestro permiso.
Sergio no tuvo respuesta.
Aquella era la verdad que se escondía detrás de las palabras sobre el futuro de la familia.
No había un plan secreto para cuidar mejor de mis padres.
Había una persona desesperada por resolver sus problemas económicos y dispuesta a poner en riesgo la seguridad de dos ancianos para conseguirlo.
Eso no significaba que todos los detalles estuvieran probados ni que ya existiera una infracción legal determinada. Pero sí significaba que mis padres necesitaban proteger sus bienes y obtener una explicación completa.
Laura organizó los siguientes pasos: revisar el registro de la propiedad, solicitar la documentación bancaria que mis padres pudieran obtener legalmente, conservar los mensajes relevantes y consultar a un especialista si aparecían indicios de fraude o abuso patrimonial.