Parte 2: Elena recibió la carpeta, pero no la abrió de inmediato

Las galletas de Lucía siguen siendo suyas, y he guardado el dibujo de Sofía en un marco.

Gracias por darme la oportunidad de conocerlos.

Mercedes».

Elena leyó la carta junto a sus hijos.

—¿Queréis ir? —les preguntó.

Hugo dijo que sí.

Mateo también.

Sofía quería ver el dibujo que había regalado a su abuela.

Lucía solo preguntó si habría galletas.

Elena sonrió.

—Entonces iremos un rato. Y si en algún momento alguno quiere volver a casa, nos iremos.

Cuando llegaron a la finca, no hubo helicópteros ni invitados sorprendidos.

Solo una casa iluminada, una mesa preparada y Mercedes esperando en la puerta.

Álvaro también estaba allí.

No llevaba un anillo.

No esperaba una segunda oportunidad romántica.

Se había acostumbrado a entender que la relación con sus hijos no dependía de una gran escena, sino de cientos de decisiones pequeñas.

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