Mercedes tomó el papel como si fuera un tesoro.
—¿Me dejarías guardarlo?
Sofía lo pensó unos segundos.
—Puedes guardarlo, pero no perderlo.
—Te lo prometo.
Lucía ya había empezado a comer galletas. Mateo preguntaba por un tren antiguo que había visto en el pasillo, y Hugo observaba los retratos familiares colgados sobre la chimenea.
En uno de ellos aparecía Álvaro cuando era niño, sentado sobre los hombros de su propio padre.
—Abuela —dijo Hugo—, ¿papá también era pequeño?
Mercedes siguió su mirada.
—Sí, cariño. Todos somos pequeños alguna vez.
—Entonces, ¿por qué los mayores hacen cosas que hacen llorar a otros?
Mercedes no encontró una respuesta inmediata.
Finalmente se sentó junto a él.
—Porque a veces tienen miedo y toman decisiones equivocadas. Pero ser mayor significa que tienes que aprender a responder por lo que haces.
Hugo asintió despacio.