PARTE 2: El marido secreto

Alexander besó mi frente.

—¿Y ahora?

Respiré profundamente.

—Ahora sé la respuesta.

A la mañana siguiente, Rebecca llamó.

Su voz sonaba preocupada.

—Clara, encontramos algo más grave que el préstamo.

Me incorporé.

—¿Qué ocurrió?

—La garantía fue presentada utilizando documentos de una propiedad heredada.

Fruncí el ceño.

—¿Qué propiedad?

—La antigua casa de tu abuela Eleanor.

Sentí un escalofrío.

Mi abuela había muerto hacía cinco años.

Antes de morir, me prometió que aquella casa siempre sería mía.

—Mi padre dijo que la vendió para pagar sus tratamientos médicos —susurré.

Rebecca guardó silencio.

—Clara, encontramos el testamento original.

—¿Y?

—Tu abuela nunca autorizó la venta.

Sentí que el corazón comenzaba a latir violentamente.

Rebecca continuó:

—La propiedad fue transferida mediante un documento que parece contener una firma falsificada.

Cerré los ojos.

—¿Quién recibió la casa?

Hubo una pausa.

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