Toby miró a Lucas.
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Después le entregó el perrito azul a Brenda.
«Guárdalo para ella».
Ese gesto terminó de romperme.
Lucas se sentó en el borde del sillón.
«Yo pensé que no ibas a sobrevivir», dijo.
Lo miré sin entender.
«¿Qué?»
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«Cuando empezaste a sangrar, nadie me decía nada. Te llevaron corriendo. La bebé estaba bien, pero tú… tú estabas muy mal».
Brenda frunció el ceño.
«Eso no explica nada».
Lucas respiró hondo.
«Yo entré en pánico».
«¿Y cuando entras en pánico regalas a tu hija?»
«No la regalé».
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Su respuesta salió demasiado rápido.
Ahí estaba la primera grieta.
«Entonces explícame el sobre».
Lucas miró a Toby.
«Él no sabe lo que vio».
«Papá», dijo Toby desde la sala, «yo vi el dinero».
Lucas se quedó callado.
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Brenda apretó la mandíbula.
«¿Cuánto le diste?»
«No importa».