«Mira».
Me acerqué.
El juguete que Lucas había escondido porque supuestamente le recordaba una muerte estaba exactamente donde Toby siempre había dicho que debía estar.
Junto a su hermanita.
No dentro de una caja.
No como recuerdo de alguien que se había ido.
Como compañero de una niña que había vuelto a casa.