Justo cuando terminé de pagar la deuda de mi casa, mi madre llamó y me dijo que se la regalara a mi hermana como regalo por haber obtenido su doctorado. Mi padre añadió: —Siempre serás el mayor fracaso de esta familia. Cuando pregunté dónde viviríamos mi hija y yo, respondió: —Mañana a las 10 iremos para obligarte a firmar los papeles. Justo cuando estaba a punto de colgar, mi hija dijo: —Perfecto. Tengo una sorpresa para ellos.

para tramitar un financiamiento respaldado con documentos falsificados sobre esa propiedad.

Mi padre dejó de respirar durante un segundo.

―No.

Valeria amplió la imagen.

Allí estaban sus nombres.

Sus datos.

Y firmas que parecían las suyas.

―Paola obtuvo aproximadamente 3.4 millones de pesos.

Mi madre se llevó ambas manos a la boca.

―¿Qué hiciste?

Paola comenzó a negar desesperadamente.

―Yo iba a devolverlo.

―¿Cuándo?

―Cuando consiguiera contratos.

―¿Y conseguiste alguno?

Silencio.

Valeria abrió el último documento.

Era un aviso relacionado con el incumplimiento del crédito y el inicio de acciones legales sobre la propiedad.

Mi padre leyó durante varios segundos.

Luego miró a Paola.

Su voz salió casi sin aire.

―¿Nuestra casa está en riesgo por tu culpa?

Mi hermana comenzó a llorar.

Pero lo que ocurrió después fue todavía peor.

Mi madre giró lentamente hacia mí.

Sus ojos pasaron de la pantalla a las paredes de mi casa

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