Home » HISTORIAS DE VIDA “Tengo 68 años… y sí, todavía quería sentirme amada. Pero estuve a punto de entregar los últimos años de mi vida a un mentiroso…”

Y todavía creo en el amor.

Pero ahora entiendo algo con más claridad que nunca:

El corazón de una mujer puede cansarse de esperar amor, pero su dignidad nunca debe envejecer.

Y yo me elijo a mí misma.

Porque es mejor quedarse sola que tener a alguien a tu lado y sentir cada día que, en realidad, no te ama…

Solo te está utilizando.

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