Aquella tarde comprendí que Mariana nunca llegó a mi casa para reemplazar a la hija que perdí.
Llegó para convertirse, por elección y por hechos, en la hija que la vida todavía me permitía amar.
Aquella tarde comprendí que Mariana nunca llegó a mi casa para reemplazar a la hija que perdí.
Llegó para convertirse, por elección y por hechos, en la hija que la vida todavía me permitía amar.