Pasé junto a ellos.
—En el departamento de mi mamá.
Advertisement
Valeria soltó una risa seca.
—Claro. Haciendo otro espectáculo.
No contesté.
Fui directo a la habitación y saqué una maleta.
Mauricio me siguió.
—¿Qué haces?
—Me voy.
Advertisement
—No seas ridícula.
Abrí un cajón.
Por primera vez vi con claridad lo poco que realmente tenía allí.
Ropa.
Unas fotografías.
Documentos personales.
Dos pares de zapatos que había comprado antes de casarme.
El espacio estaba lleno de cosas elegidas por la familia de Mauricio, pero casi nada hablaba de mí.
—Te pregunté qué estás haciendo —repitió.
—Y ya te contesté.
Mauricio cerró la puerta detrás de él.
Ese gesto antes me habría hecho bajar la voz.
Esta vez caminé hasta la puerta y volví a abrirla.
—No la cierres.
Me miró como si acabara de hablarle en otro idioma.
—Lucía, estás alterada porque murió tu mamá.
—Valeria me pegó mientras yo cargaba sus cenizas.
—Ya hablé con ella.