Después con mayor claridad.
Las ruedas del carro golpeaban el suelo mientras alguien lo empujaba hacia el lugar donde Ethan acababa de escuchar la peor noticia de su vida.
El crematorio.
Cada pequeño movimiento le recordaba que la amenaza ya no era una conversación.
Era una cuenta regresiva.
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Ethan intentó concentrarse en cualquier parte de su cuerpo.
Un dedo.
La lengua.
Los párpados.
Cualquier señal que pudiera demostrar que seguía allí.
Pero nada respondía.
El esfuerzo era desesperante.
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Aun así, siguió intentando.
Porque entendió algo importante.
Mientras pudiera pensar, todavía no había perdido.
El ataúd avanzaba por un lugar donde nadie imaginaba que había una persona consciente dentro.
Los pasos de Olivia y Mason seguían cerca.
Hablaban como si solo estuvieran esperando completar un último trámite.
Como si Ethan ya fuera únicamente un recuerdo.
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Pero dentro de aquella caja había alguien escuchando cada palabra.
Alguien que sabía la verdad.
Alguien que necesitaba una sola oportunidad.