La Nota De Salomé Puso En Duda La Condena De Su Madre-TANTONA

Esta vez junto a una palabra infantil que Ramira reconoció de inmediato.

—Mochila —susurró.

Salomé asintió.

—Él me pidió que le enseñara mis cosas.

Méndez dejó la pluma sobre la mesa.

—¿El testigo revisó tu mochila?

—Sí.

Ramira se puso de pie tan rápido como le permitieron las esposas.

—¿Por qué nadie me dijo esto?

La trabajadora social retrocedió un paso.

Méndez mantuvo la voz firme.

—Siéntate, Ramira.

—¡Entró con mi hija después de que me arrestaron!

—Y vamos a averiguar por qué. Pero necesito que Salomé pueda seguirhablando sin miedo.

Ramira miró a su hija.

La rabia desapareció de su postura.

Se sentó.

—Perdóname.

Salomé tocó su muñeca.

—No pasa nada.

Méndez hizo que se registrara formalmente la existencia del cuaderno y ordenó que no fuera alterado.

No permitió que arrancaran páginas ni que se separara de Salomé más de lo necesario para revisarlo.

Después pidió localizar la declaración complementaria del testigo.

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