La Nota De Salomé Puso En Duda La Condena De Su Madre-TANTONA

—Mamá.

Ramira levantó la cara.

—Estoy aquí.

—Te dije que tenía que venir.

Ramira intentó sonreír, pero terminó llorando de nuevo.

—Sí, mi amor.

Méndez pidió que llevaran el expediente completo de la investigación original.

No quería resúmenes.

No quería conclusiones.

Quería fechas.

Quería saber quién había visto qué, cuándo se recogió cada objeto y en qué momento apareció el testigo que terminó colocando a Ramira fuera de la casa.

Mientras esperaba, volvió a revisar lasprimeras pruebas.

Las huellas de Ramira estaban en el arma.

Eso seguía siendo cierto.

Pero el arma había pertenecido a la casa donde ella vivía y el expediente no aclaraba cuándo había sido manipulada por ella por última vez antes del crimen.

La ropa manchada también seguía siendo real.

Sin embargo, la conclusión de que esa mancha demostraba participación directa dependía de la secuencia de hechos que el testigo había ayudado a establecer.

Si la secuencia se movía, todo debía reconsiderarse.

Ramira observó la expresión del director.

—Usted nunca me creyó.

Méndez no intentó defenderse.

—No.

Ella bajó la mirada.

—Al menos es sincero.

—Creí en el expediente.

—Es lo mismo.

Méndez aceptó el golpe sin responder.

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