—La demanda de divorcio y la propuesta para la pensión de Sofía calculada estrictamente bajo los marcos de la ley. No es venganza, ni despecho, ni drama. Es simplemente la primera decisión de mi vida adulta que tomo pensando exclusivamente en mí.
Me di la vuelta y caminé hacia los ascensores sin mirar atrás.
Mientras las puertas automáticas se cerraban, vi en su reflejo la imagen exacta de lo que siempre fue: un hombre que creyó que yo necesitaba de su apellido y su aprobación para existir, cuando en realidad era él quien jamás aprendió a sostenersesin apoyarse en mi espalda.