—Piensa en el bebé.
Valeria apoyó una mano sobre su vientre.
Durante meses esa frase había servido para pedirle que tolerara comentarios, gastos, invasiones y decisiones tomadas a sus espaldas.
Ahora sonaba diferente.
—Eso estoy haciendo.
Terminó la llamada.
Su abogada no celebró.
Solo le recordó que la propiedad de la casa, la compañía y las cuentas principales seguía documentada a nombre de Valeria desde antes del matrimonio, y que podía retirar de inmediato los accesos administrativos que ella misma había concedido a Julián.
Valeriaautorizó únicamente eso.
No tocó cuentas personales de otros.
No intentó castigar a Abril mientras estaba hospitalizada.
No hizo movimientos para borrar sus propias decisiones de aquella madrugada.
Julián dejó de ser director de hecho en cuanto sus accesos fueron retirados y las personas responsables de las cuentas corporativas recibieron la instrucción de no aceptar operaciones firmadas por él.
Las tarjetas que Abril había usado durante años también quedaron bloqueadas porque pertenecían a la empresa.
Ese detalle provocó una conversación que Valeria no esperaba.