—Así que durante seis años me llamaste defectuosa…
Su voz permaneció tranquila.
—Y nunca te preguntaste si el problema podías ser tú.
Rodrigo abrió la boca.
Pero Santiago aún no había terminado.
—Hace tres semanas repetimos las pruebas con cadena de custodia.
Sacó un sobre.
—Los resultados son concluyentes.
Vanessa empezó a llorar.
Rodrigo la miró.
—¿Qué resultados?
El agente tomó el documento.
—La prueba de paternidad.
Todo el color abandonó el rostro de Rodrigo.
—¿Paternidad?
Elisa sonrió por primera vez.