Rodrigo bajó la mirada hacia la hoja.
Su sonrisa desapareció.
—Esto no puede ser correcto.
Santiago no respondió.
Sacó una segunda páginakara.
Luego una tercera.
—Durante seis años —dijo—, Elisa recibió tratamientos basados en un diagnóstico que no era suyo.
Vanessa se puso blanca.
Rodrigo levantó la cabeza.
—¿Qué estás insinuando?
—No estoy insinuando nada.
Santiago señaló una firma.
—Este informe fue alterado.
Elisa sintió que sus manos dejaban de temblar.
Por fin.