Lucía colocó otro documento sobre la mesa.
—La prueba genética está aquí.
Adrián se quedó mirando el papel.
—¿Ya hicieron una prueba?
—Sí.
—¿Con quién?
—Con una muestra tuya.
Ahora sí, toda la sala quedó paralizada.
Adrián miró a sus abogados.
—¿Cómo obtuvieron una muestra mía?
Yo respiré profundamente.
—No fue robada.
Él volvió la mirada hacia mí.
—Entonces, ¿cómo?
—¿Recuerdas la botella de agua que dejaste en mi departamento la última noche que viniste?
Adrián palideció.
—La guardaste.
—Sí.
—¿Desde cuándo?
—Desde junio.