VOLVÍ A MI CASA A LAS TRES DE LA MAÑANA Y ENCONTRÉ

que yo escribiera mi dirección en el grupo. Yo seguí en el bar casi dos horas más.
DonJulián dejó de intentar encontrar una explicación inocente. Yo tampoco quería fabricar una peor sin pruebas. Guardamos las fotografías, las capturas del grupo y pedimos a Yolanda que escribiera lo que recordaba mientras todavía lo tenía fresco. También preguntamos a algunos vecinos si sus cámaras apuntaban hacia la calle. Una sí: la de una pequeña papelería situada casi en la esquina.
La grabación mostraba el automóvil gris llegando a las 12:46. Esteban bajó, caminó hasta mi cuadra y regresó al coche varios minutos después. A la 1:18 volvió a acercarse. Para entonces mi puerta ya aparecía entreabierta. Se quedó al otro lado de la calle, fumó y miró varias veces hacia la entrada. Nunca cruzó. A la 1:31 llegaron don Julián, Verónica y sus hijos. Esteban regresó inmediatamente al automóvil.

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