detalle hizo que dejáramos de tratarlo como una coincidencia incómoda. Busqué orientación sobre cómo dejarconstancia de lo ocurrido y entregué las capturas y grabaciones que habíamos reunido. No necesitaba asegurar qué habría hecho Esteban si don Julián no hubiese llegado. Bastaba con describir exactamente lo que sí había hecho: obtuvo mi dirección de un grupo creado para otra finalidad, apareció sin invitación, preguntó por mí, dio una explicación falsa y permaneció observando mi casa.
Fernanda eliminó el grupo temporal y todos tuvimos una conversación bastante incómoda sobre algo que hacíamos sin pensar. Para organizar transportes no necesitábamos publicar domicilios completos delante de dieciocho personas. Desde entonces compartíamos sólo zonas generales y, cuando era necesario enviar una ubicación exacta, se hacía directamente con la persona correspondiente.
Alejandra se disculpó varias veces por haber llevado a Esteban. Le dije que ella no podía haber previsto todo aquello. Sí reconoció que había ignorado