PARTE 2 — La casa que creían suya

Tenía que sacar mis pertenencias.

Fui acompañada por Vivian y por un abogado.

Cuando llegamos, introduje mi código.

La puerta se abrió.

Daniel había cambiado el código digital.

Pero nunca había cambiado la cerradura física.

Entré.

La casa estaba prácticamente vacía.

Habían tomado cuadros, pequeños electrodomésticos, algunas piezas de decoración e incluso parte de la vajilla.

La habitación de mi hija también estaba desordenada.

Encontré una caja en el suelo.

Dentro había fotografías de nuestra boda.

Las tomé.

No por nostalgia.

Porque eran mías.

Entonces vi algo que me hizo detenerme.

Sobre la mesa estaba la carpeta con documentos financieros que Daniel había dejado accidentalmente.

La abrí.

Había extractos bancarios.

Transferencias.

Pagos.

Y una lista de gastos.

La mayor parte correspondía a algo que yo no conocía.

Un apartamento.

A nombre de una empresa controlada por Daniel.

Y varios pagos mensuales.

Llamé inmediatamente a Vivian.

—Necesito que investigues esta dirección.

—¿Qué buscas?

—Quiero saber quién vive allí.

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