El día que mi esposo rompió la cuna de nuestra hija recién nacida y la lanzó al jardín, entendí que mi matrimonio había terminado mucho antes de esa noche.

Serena inmediatamente se lo quitó.

—Julian me lo regaló. No sabía que…

—No importa lo que sabías —respondió mi padre—. Quítatelo y entrégamelo.

Serena obedeció.

Julian intentó recuperar el control.

—Señor Vance, esto es un asunto matrimonial.

Mi padre finalmente lo miró.

—No.

Silencio.

—Esto dejó de ser un asunto matrimonial cuando destruiste la cuna de mi nieta.

Julian tragó saliva.

Uno de los abogados se acercó a mi padre y le susurró algo.

Mi padre asintió.

—Entonces ya confirmaron la información.

Julian frunció el ceño.

—¿Qué información?

Mi padre sacó una carpeta.

—Las transferencias de Vance Industries a las cuentas de una empresa creada por Serena.

Julian palideció.

—Eso no significa nada.

—Hay más de treinta y dos movimientos.

El abogado abrió la carpeta.

—Pagos disfrazados como servicios de consultoría. Hoteles. Joyas. Viajes. Y varios reembolsos personales.

Julian miró a Serena.

—Tú dijiste que nadie podía rastrearlos.

Serena se quedó inmóvil.

Mi padre levantó lentamente la mirada.

—Gracias.

Julian comprendió demasiado tarde que acababa de decir algo que no debía.

—Yo…

—Ya escuchamos suficiente.

Mi padre hizo una llamada.

—Congelen inmediatamente cualquier autorización financiera de Julian hasta que termine la auditoría.

Julian dio un paso hacia él.

—¡No puede hacer eso!

—Puedo.

Mi padre señaló a los abogados.

—Porque sigo siendo presidente de la junta y porque tú no eres dueño de Vance Industries.

Julian apretó los puños.

—¡Soy el presidente regional!

—Eras.

Aquella palabra cayó como una piedra.

Julian miró hacia mí.

—¿Tú sabías todo esto?

Lo miré directamente.

—No todo.

—Entonces esto era una trampa.

Negué con la cabeza.

—No. La trampa fue pensar que podías destruir nuestra familia y que nadie te pediría cuentas.

Mi padre se acercó a mí.

—Elena, ¿por qué nunca me dijiste que estabas teniendo problemas?

Bajé la mirada.

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