PARTE 2: La llave oxidada abrió el secreto que mi padre llevaba treinta años protegiendo

Nos giramos.

Tenía lágrimas en los ojos.

—Manuel, tu padre nunca te contó toda la verdad sobre aquellas tierras.

Miró la fotografía.

—Roberto Vega no intentó comprarlas.

Su dedo señaló al tercer hombre que aparecía junto a mi abuelo.

—Intentaba recuperarlas.

Sentí que el estómago se me cerraba.

—¿Recuperarlas de quién?

Mamá levantó lentamente la mirada hacia mí.

—De nuestra familia.

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