—Arista ha bloqueado la refinanciación y exige una auditoría. Sin su aval, el banco no libera los 28 millones.
Javier palideció. Arista era el fondo que había salvado la empresa 3 veces.
Laura avanzó entre los invitados. Irene intentó frenarla.
—No puede entrar aquí.
Javier la vio.
—¿Qué haces aquí?
Laura miró a Clara y al niño.
—He venido a sorprenderte. Parece que tú te adelantaste.
Clara dio un paso atrás.
—Javier me dijo que estaba divorciado desde hace 2 años.
El salón quedó en silencio.
—Laura, hablemos en privado —murmuró él.
—Primero responde: ¿quién soy yo para ti?
Javier miró las cámaras.
—No hagas una escena.
Entonces se abrieron las puertas. Gabriel Valcárcel entró con 2 abogados y la responsable de cumplimiento de Arista.
Javier lo reconoció por las revistas económicas.
—Señor Valcárcel…
Gabriel dejó una carpeta sobre la mesa.
—Esta noche vas a llamarme cuñado.
Javier se quedó inmóvil.
Laura añadió:
—Arista es mi familia.
Gabriel abrió la carpeta.
—Y la auditoría preliminar ha encontrado algo peor que una doble vida. Javier, has usado la firma de Laura en documentos que ella jamás autorizó.
PARTE 3
Javier no tocó la carpeta.
La miró como si pudiera destruirlo con solo abrirla.
—Eso es absurdo —dijo al fin—. Laura firma documentos todo el tiempo.
—No estos —respondió Gabriel.
Elena Robles, responsable de cumplimiento, colocó varias copias sobre una mesa. Durante los 6 meses anteriores, Montalbán Tecnología había intentado financiar la compra de una empresa de software de Valencia. Para conseguir el dinero, Javier había presentado como garantía participaciones de una sociedad patrimonial vinculada a Laura. En 4 documentos aparecían su firma y una autorización electrónica.
Laura jamás los había visto.
—Tu clave se utilizó desde el despacho de Javier —explicó Elena—. Y el segundo factor se validó desde un teléfono registrado a nombre de la empresa.
Javier miró a su director financiero.