decir.
Lucía la miró.
—¿Cuánto dinero recibieron para cuidar a mi mamá?
Pilar bajó la mirada.
—No sé exactamente.
—Yo sí.
Lucía sacó los comprobantes.
—Treinta y cuatro meses.
Nuria intervino.
—Ese dinero se gastó en la casa.
Lucía la miró.
—¿En cuál parte de la casa?
Nuria señaló vagamente los muebles nuevos.
Lucía observó la televisión, los electrodomésticos y el colgante de Carmen.
No necesitaba una respuesta completa.
Los objetos ya estaban contestando.
Pero todavía faltaba saber quién había preparado la póliza.
Marta le había recomendado revisar con calma todos los documentos antes de hacer cualquier acusación.
Lucía tomó la póliza y señaló la fecha.
—¿Por qué dos días?
Sergio no respondió.
—¿Por qué una póliza a mi nombre tiene como beneficiario a mi esposo y entra en vigor justo después de que mi madre quedó encerrada?
—No sabes de qué estás hablando.
—Entonces explícalo.
Sergio abrió la boca.