PARTE 2: DESCUBRÍ QUE MI EX ESPOSA NUNCA ME ABANDONÓ Y EL SECRETO QUE ME OCULTARON CAMBIÓ TODA MI VIDA

—Porque esperé mucho tiempo para escuchar eso.

Cassandra observaba desde unos pasos atrás.

Y por primera vez vi algo diferente en su rostro.

No perdón completo.

Pero esperanza.

Meses después, nos sentamos juntos en la misma cafetería donde habíamos hablado por primera vez después del vuelo.

—¿Sigues enojada conmigo? —pregunté.

Cassandra pensó unos segundos.

—Estuve enojada durante mucho tiempo.

Asentí.

—Lo entiendo.

—Pero ahora sé que tú también fuiste engañado.

Tomó mi mano.

—Eso no borra lo que pasó.

—No.

La miré.

—Pero podemos decidir qué hacemos con lo que queda.

Sonrió ligeramente.

Por primera vez en años, parecía la Cassandra que recordaba.

La mujer que había amado.

Un año después, no tuvimos una boda enorme.

No hubo fotógrafos.

No hubo discursos.

Solo nosotros.

Cassandra.

Yo.

Y dos niños corriendo alrededor de una pequeña ceremonia familiar.

Cuando tomé su mano, le dije:

—Siento haber perdido tanto tiempo.

Ella respondió:

—Entonces asegúrate de no perder más.

Y lo hice.

Porque finalmente entendí algo:

Durante tres años pensé que mi esposa me había abandonado.

Pensé que había perdido a mi familia porque Cassandra había elegido irse.

Pero la verdad era mucho más dolorosa.

**Nunca nos dejamos.

Alguien decidió separarnos.

Y aunque no pude recuperar los años perdidos, sí pude recuperar lo más importante: la familia que siempre había sido mía.**

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