En la parte inferior había una línea escrita a mano.
No era de James.
Era de Victoria.
“Contratado por su carácter antes que por su currículum.”
Levanté la mirada.
—¿Por qué yo?
Victoria sonrió.
—Porque cuando todos los demás pasaron de largo…
—Usted se detuvo.
Miré nuevamente el documento.
Esa mañana había perdido mi trabajo.
Pensé que había perdido mi futuro.
Pero ahora entendía algo.
A veces una puerta se cierra de la forma más dolorosa porque alguien está tratando de abrir otra mucho más grande.
Aunque todavía no sabía que, al aceptar aquella propuesta, iba a descubrir un secreto sobre la empresa de Victoria que cambiaría completamente mi vida.