Mike, el conductor, temblaba incontrolablemente y le susurraba a Sarah: «¡Por favor, señora, no lo provoque! ¡Nos arruinará a los dos!».
Pero Sarah no se movió ni un centímetro. En cambio, metió la mano en su pequeño bolso.
Parte 4: La llamada de Asuntos Internos
—Entrégale al conductor su licencia y documentación. Ahora mismo —ordenó Sarah.
Formularios legales
A Tom le temblaban las manos mientras le devolvía los documentos a un atónito Mike, que miraba a Sarah con los ojos muy abiertos, sin poder creer su suerte.
Sarah sacó su teléfono celular personal y marcó un número directo. «Soy la capitana Johnson, placa número 4412. Necesito una unidad de transporte y un representante de Asuntos Internos en mi ubicación de inmediato. Tengo al sargento Tom Davis y a dos subordinados in fraganti por extorsión, agresión y abuso de poder. Sus placas deben ser suspendidas con efecto inmediato».
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Al oír esas palabras, uno de los oficiales subalternos de Tom entró en pánico. “¡Capitán, por favor! ¡Solo estábamos siguiendo las órdenes del sargento! ¡Nos obliga a hacer esto, se lleva una parte de todo!”
—¡Cállate, Miller! —ladró Tom, aunque su voz ya no tenía fuerza. Se giró hacia Sarah, intentando convencerla—. Capitán, por favor. Estamos en el mismo equipo. No arruine mi carrera por un taxista.
Sarah lo miró con puro asco. «Llevas el mismo uniforme que yo, pero no estamos en el mismo equipo. Eres un criminal con placa».
Parte 5: El capítulo final
En diez minutos llegaron tres vehículos de Asuntos Internos sin distintivos , con las sirenas apagadas pero las luces intermitentes encendidas. Los investigadores de Asuntos Internos no ofrecieron ningún trato especial a Tom ni a sus compinches; les confiscaron sus armas y placas allí mismo, a un lado de la carretera, y los metieron esposados en la parte trasera de una furgoneta de transporte.