No sentía amor.
Ni tristeza.
Solo una inmensa decepción.
—Tuviste siete años para decir la verdad.
Y elegiste el silencio.
Pensé que todo había terminado.
Pero entonces uno de los abogados recibió una llamada.
Escuchó apenas unos segundos antes de levantar la vista.
Su expresión cambió por completo.
—Señor Herrera…
Mi padre frunció el ceño.
—¿Qué ocurre?
El abogado tragó saliva.
—Acaban de congelar todas las cuentas de la familia Castillo…
Hizo una pausa.
Y añadió unas palabras que dejaron a todo el salón completamente en silencio.
—Pero eso no es lo peor…
La Fiscalía acaba de emitir una orden de detención…
Y no es contra Fernando… ni contra Patricia.
Es contra…
Alejandro.
FIN DE LA PARTE 2