Mi hijo vendió su casa por $12,400,000 y dejó que su esposa lo gastara todo, pero cuando me pidió vivir conmigo le dije “no” y ella me abofeteó

PARTE 2

El sonido de la sirena no tardó en romper el silencio de la calle.

Lina cruzó los brazos, convencida de que nadie se atrevería a hacerle nada. Incluso sonrió cuando la patrulla se detuvo frente a mi casa.

Dos oficiales bajaron del vehículo.

—¿Quién hizo la llamada? —preguntó uno de ellos.

—Yo —respondí, aún con la mejilla ardiendo—. Esa mujer me golpeó dentro de mi propiedad.

Los policías miraron a Lina.

—¿Es cierto?

Ella soltó una risa burlona.

—Solo fue una cachetada. Se la merecía.

Los vecinos comenzaron a murmurar. Doña Mercedes dio un paso al frente.

—Yo lo vi todo, oficial. La señora Beatriz no la tocó. La muchacha fue quien le pegó.

Entonces habló también el joven de la casa azul.

—Yo grabé parte de la discusión con mi celular.

Lina perdió la sonrisa.