Esa noche, mientras acomodaba a Camila, le toqué la frente y le dije bajito:
—Nadie nos vuelve a sacar de nuestro hogar.
Ella abrió los ojos un segundo, como si entendiera.
Y yo, por primera vez, no tuve miedo del futuro.
¿Ustedes creen que Mariana hizo bien al cortar todo por la vía legal, o una hija siempre debería crecer cerca de su padre aunque él haya hecho tanto daño?