VINE A DEVOLVER ALGUNAS COSAS DE MI EXNOVIA… Y SU MAMÁ ABRIÓ LA PUERTA CASI SIN NADA PUESTO

 


La conversación habría podido terminar ahí.

Un té dulce.

Un rompecabezas.

Una caja olvidada junto a la puerta.

Nada más.

Pero cuando Jake se levantó para marcharse, Lynn observó la caja durante unos segundos y preguntó:

—¿Quieres saber por qué Becca nunca fue a recogerla?

Jake se detuvo.

—Supongo que no le importaba.

Lynn soltó una sonrisa triste.

—No. Esa no es la razón.

Algo en su tono hizo que Jake volviera a sentarse.

Afuera comenzaba a oscurecer.

La lluvia golpeaba suavemente las ventanas.

Y por primera vez desde que había llegado, Lynn parecía incómoda.

Tomó aire.

—Becca no terminó contigo porque dejara de quererte.

Jake sintió un nudo en el estómago.

—Entonces, ¿por qué lo hizo?

Lynn permaneció en silencio unos segundos.

—Porque alguien la convenció de hacerlo.

Jake frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

Lynn se levantó y caminó hacia un cajón de la cocina.

Sacó un sobre blanco.

Lo colocó sobre la mesa.

—Encontré esto hace dos semanas.

Jake abrió el sobre.

Dentro había varias hojas impresas.

Mensajes.

Correos electrónicos.

Capturas de pantalla.

Al principio no entendió lo que estaba viendo.

Luego reconoció un nombre.

Derek Holloway.

El exnovio de Becca.

El hombre del que ella apenas hablaba.

El hombre que, según le había contado, llevaba años fuera de su vida.