A los 65 años, me volví a casar con mi primer amor, diez años después de la muerte de mi esposo, con la aprobación de los hijos de ambas familias. Pensé que, al fin, mi vejez encontraría un poco de paz. Pero jamás imaginé que, en la primera noche después de la boda, descubriría un secreto estremecedor que mi nuevo esposo había ocultado durante más de cuarenta años.

Luego caminó lentamente hasta el viejo ropero de madera que habíamos acomodado esa misma tarde. Se agachó con dificultad, sacó una pequeña caja metálica envuelta en un pañuelo azul y la puso sobre la cama.

Sus manos temblaban.

—No quería abrir esto hoy —dijo con voz quebrada—. No en nuestra primera noche como esposos. Quería darte paz, Isabel. No más heridas. No más fantasmas.

Yo miré aquella caja como si dentro hubiera una parte enterrada de mi vida.

—Ábrela —le pedí.

Alejandro respiró hondo.

Cuando levantó la tapa, vi un montón de cartas amarillentas, una fotografía vieja de nosotros dos frente a la preparatoria, una estampita de la Virgen de Guadalupe… y un listón blanco.

Reconocí ese listón al instante.

Era mío.

Lo había usado en el cabello el último día que vi a Alejandro siendo jóvenes.

Sentí que el aire me faltaba.

—¿Tú… lo guardaste?

Él asintió, con lágrimas en los ojos.

—Lo encontré tirado en la calle aquella noche. La noche en que intenté detener el coche que te llevaba.

Mis rodillas cedieron.

Alejandro alcanzó a sostenerme antes de que cayera al suelo.

Me sentó en la orilla de la cama, me cubrió los hombros con el rebozo y se arrodilló frente a mí como pudo, pese al dolor de sus años.

—Isabel, escúchame bien. Yo sí fui por ti.

Las lágrimas comenzaron a correrme por la cara.

—No…

—Sí fui —repitió—. Llegué hasta la salida del pueblo. Vi el coche de tu padre. Corrí detrás de ustedes bajo la lluvia. Grité tu nombre hasta quedarme sin voz. Pero tres hombres me cerraron el paso.

Yo apreté el pañuelo entre mis dedos.

—¿Quiénes?

Alejandro bajó la mirada.

—Tu padre… y dos primos tuyos.

Sentí un golpe frío en el pecho.

Mi padre.